Descripción

Como su propio nombre indica este es un blog en el que vais a encontrar todo lo que vamos leyendo: novela negra, thriller, ficción, hechos reales… todo tiene cabida en nuestras lecturas.


Además, entrevistas y encuentros con autores a los que tenemos el placer de acudir y un listado de firmas en toda España para que no os perdáis cuando pasa vuestro autor favorito por vuestra ciudad.


Por otra parte, si os aburre leer las sinopsis de los libros… tenéis la sección de BOOK-TRÁILERS en la que encontrareis las últimas novedades editoriales.

lunes, 27 de julio de 2015

LA LUZ QUE NO PUEDES VER - Anthony Doerr



Cuando nada o muy poco se había oído o leído sobre este libro, recibí un mensaje en mi correo electrónico ofreciéndome su lectura.

No se puede negar que el título llama la atención y su portada es atractiva, pero cuando me informé un poquito y vi que transcurría en la Segunda Guerra Mundial y la ocupación nazi, no tuve ninguna duda de que iba a decir que sí, que lo quería leer. Y es que hay escenarios o temas en los libros a los que me resulta muy difícil resistirme.

EL AUTOR

Anthony Doerr es autor de los libros de relatos Memory Wall y The Shell Collector, las memorias Four Seasons in Rome y las novelas About Grace y La luz que no puedes ver, finalista del National Book Award y que se ha convertido un best seller en Estados Unidos, con extraordinarias críticas. 

Las obras de Doerr han logrado varios premios, entre ellos cuatro O. Henry Prizes, el Barnes & Noble Discover Prize, el Rome Prize, el New York Public Library's Young Lions Award, el National Magazine Award for Fiction, tres Pushcart Prizes, dos Pacific Northwest Book Awards, tres Ohioana Book Awards, el 2010 Story Prize, considerado el más prestigioso premio de Estados Unidos para un libro de relatos y el Sunday Times EFG Short Story Award, el mayor premio del mundo concedido a un único relato. En 2007, la revista literaria británica Granta incluyó a Doerr en su lista de «Los 21 mejores novelistas estadounidenses». Vive en Boise, Idaho, con su mujer y sus dos hijos.

ARGUMENTO

"Marie-Laure vive con su padre en París, cerca del Museo de Historia Natural, donde él trabaja como responsable de sus mil cerraduras. Cuando, siendo muy niña, Marie-Laure se queda ciega, su padre le construye una perfecta miniatura de su barrio para que pueda memorizarla gracias al tacto y encontrar el camino a casa. A sus doce años, los nazis ocupan París y padre e hija tienen que huir a la ciudad amurallada de Saint-Malo. Con ellos se llevan la que podría ser la más preciada y peligrosa joya del museo.

En una ciudad minera de Alemania, el joven huérfano Werner crece junto a su hermana pequeña, cautivado por una rudimentaria radio que ambos encuentran. Werner se convierte en un experto en construir y reparar estos aparatos cruciales para los nuevos tiempos, un talento que no pasa desapercibido a las Juventudes Hitlerianas.

Siguiendo al ejército alemán, Werner deberá atravesar el corazón en guerra de Europa. Hasta que en la última noche antes de la liberación de Saint-Malo los caminos de Werner y Marie-Laure por fin se crucen. Y sus vidas cambien para siempre".

MIS IMPRESIONES

Esta novela ha supuesto para mí toda una sorpresa. No pensaba que me iba a encontrar lo que encierran sus páginas.

Son mucha las novelas que podemos encontrar que tienen como escenario la Segunda Guerra Mundial, novelas que me gustan y que no dudo en leer, pero hasta el momento no me había encontrado nada parecido a La luz que no puedes ver. En ella encontramos un enfoque totalmente diferente al que estamos acostumbrados a encontrar en las novelas que tratan sobre este tema.

En La luz que no puedes ver me he encontrado una novela original en varios sentidos. En la forma de enfocar la historia, en la forma en que está narrada, en que, sin ser una novela con un ritmo trepidante, te mantiene enganchada a sus páginas y, aunque posiblemente te gustaría que la acción transcurriera más rápido, sin embargo no quieres que sea así, quieres disfrutar de lo que te cuenta y cómo lo cuenta y descubres que tiene el ritmo preciso, el que la hace especial, porque además no dejan de suceder cosas.

Lo importante en La luz que no puedes ver no es el tema de la guerra, aunque indudablemente está ahí y todos los personajes se ven afectados por ella, sino los que la viven, como se tienen que enfrentar a ella, como se ven inmersos en unas situaciones y una forma de vida por la que nunca hubiesen sospechado que tendrían que pasar. Cómo se ven atrapados en esa sinrazón y cómo influye en sus vidas, y cómo son testigos de que esa misma guerra puede sacar lo peor y también lo mejor de las personas.

Anthony Doerr ha creado unos personajes muy reales, entrañables, que calan en el lector y, en muchos casos, con una ternura que los hace inolvidables.

Es imposible no quedar prendado de Marie-Laure, la joven ciega que es un ejemplo de superación, a la que le gusta saber y aprender aprovechándose de que su padre trabaja en el Museo Historia Natural y algunos doctores que trabajan en el museo le dedican su tiempo, sobre todo el doctor Geffard. También es importante para ella leer y devora los libros en braille que su padre le regala de Julio Verne.

O Werner ese muchacho huérfano que, junto con su hermana Jutta, vive con otros huérfanos y que sabe que su destino, como el de su padre y el de todos los habitantes de Zollverein será la mina y posiblemente morir en ella. Sin embargo, el hallazgo de una radio averiada junto con su don para arreglar cualquiera de esos aparatos que caiga en sus manos cambiará su futuro.

Dos jóvenes que viven una vida que no debiera haber sido la suya y que, cada uno a su modo, cada uno con sus limitaciones, tienen inquietudes, quieren saber, sienten curiosidad y se esfuerzan por aprender.

Me ha gustado mucho la forma de narrar del autor, esa forma por la que nos lleva a meternos en la piel de los personajes y a captar sus sensaciones. Somos capaces de contar alcantarillas y doblar esquinas, percibir los aromas que nos salen al paso, leer a Julio Verne pasando los dedos por el braile bajo la mesa de su padre en el Museo, o tocar y perdernos por los contornos de las casas de la maqueta, las piedrecillas, las conchas que Marie-Laure coloca y ordena o de cualquier objeto de cae en sus manos. O cómo era capaz de trasladarme a esas noches en que Werner y su hermana escuchaban aquellas narraciones que les llegaban en francés a través aquella voz que les atrapaba y con las que tanto aprendían; o lograba ser parte de Wener cuando se quedaba mirando los aparatos de radio averiados, y sometiendo a un intenso escrutinio todos sus cables y casi sin tocarlos sabía que había que hacer para repararlos.

Podría estar enumerando muchos escenas más, pero esta reseña se haría interminable. Es impresionante la forma en que el autor nos transmite sensaciones, escenas, imágenes, hechos, detalles sin explayarse, de forma precisa y certera, no sobra pero tampoco falta, realizando un retrato veraz, con una narración que en algunos casos llega a ser poética.

Como no podría ser de otra forma, ya que La luz que todo lo puede transcurre durante la Segunda Guerra Mundial, es una historia dura, en ocasiones hasta brutal, pero a la vez es delicada, emotiva, bella.

El autor utiliza una estructura compleja de capítulos cortos en los que se van alternando la vida de los dos protagonistas, retrocediendo y avanzando en el tiempo continuamente, para que vayamos conociendo como han llegado hasta allí, para finalmente confluir las dos historias. Pero lejos de que este formato narrativo suponga un freno o una dificultad para el lector, lo que hace es dotar al relato de una gran agilidad además de propiciar una intriga que nos incita a querer avanzar en su lectura.

Espero poder haber transmitido con claridad todo lo que me ha gustado esta novela, lo que me ha transmitido y lo que os vais a encontrar en ella,  y así conseguir que os animéis con su lectura, pero es curioso que, con todo lo mencionado anteriormente, me haya costado tanto realizar la reseña y plasmar aquí mis impresiones. 



martes, 21 de julio de 2015

LA TEMPLANZA - María Dueñas




Después haber leído hace años El tiempo entre costuras, y debido a que después de las opiniones contradictorias y en muchos casos no demasiado favorables que había cosechado Misión Olvido que hicieran que esta última se fuera quedando entre las lecturas pendientes, tenía ganas de que María Dueñas publicara su nueva novela. Tenía claro que en cuanto saliese me haría con ella, y la leería pronto para de esta manera adelantarme a comentarios que pudieran influirme.

Aunque ya hace algún tiempo que salió la novela he procurado mantenerme al margen de opiniones, aunque alguna no he podido evitar leer, y así no sentirme influenciada por lo que otros pudieran opinar de esta lectura.

LA AUTORA

María Dueñas (Puertollano, Ciudad Real, 1964) es doctora en Filología Inglesa. A lo largo de su carrera profesional ha impartido docencia en universidades norteamericanas y participado en múltiples proyectos educativos, culturales y editoriales. 

En 2009 irrumpe en el mundo de la literatura con El tiempo entre costuras, a la que sigue en 2012 Misión Olvido, y a finales de 2013 se estrena la serie de televisión basada en su primera novela con un gran éxito de espectadores. 

Traducida a más de treinta y cinco lenguas y vendidos más de 5.000.000 de ejemplares en todo el mundo, María Dueñas ha cautivado por igual a lectores y a crítica, y se ha convertido en una de las autoras más queridas en nuestro país.

ARGUMENTO

"Nada hacía suponer a Mauro Larrea que la fortuna que levantó tras años de tesón y arrojo se le derrumbaría con un estrepitoso revés. Ahogado por las deudas y la incertidumbre, apuesta sus últimos recursos en una temeraria jugada que abre ante él la oportunidad de resurgir. Hasta que la perturbadora Soledad Montalvo, esposa de un marchante de vinos londinense, entra en su vida envuelta en claroscuros para arrastrarle a un porvenir que jamás sospechó.

De la joven república mexicana a la espléndida Habana colonial; de las Antillas al Jerez de la segunda mitad del XIX, cuando el comercio de sus vinos con Inglaterra convirtió la ciudad andaluza en un enclave cosmopolita y legendario. Por todos estos escenarios transita La Templanza, una novela que habla de glorias y derrotas, de minas de plata, intrigas de familia, viñas, bodegas y ciudades soberbias cuyo esplendor se desvaneció en el tiempo. Una historia de coraje ante las adversidades y de un destino alterado para siempre por la fuerza de una pasión".

MIS IMPRESIONES

La Templanza es la historia de cómo Mauro Larrea, un hombre luchador, logra renacer de sus propias cenizas.

Mauro Larrea emigró a Méjico con dos hijos muy pequeños, cuando su mujer murió en el parto del segundo de ellos. Allí, a fuerza de mucho trabajo y mucha intuición y arrojo, logra ser un gran empresario en la industria de la minería, y crea un imperio que se desmorona cuando, en un abrir y cerrar de ojos, pierde prácticamente todo lo que tiene al haberlo arriesgado para reabrir la mina de Las tres lunas en la que estuvo a punto de perder la vida.

La inversión en la adquisición de la maquinaria que haga posible este sueño se lleva casi todos sus recursos económicos, y debido a la guerra civil que enfrenta a los Estados Unidos del norte con los Confederados, esa maquinaria queda retenida, lo que supone prácticamente su ruina total.

Los inicios de Mauro Larrea como minero y sus primeros negocios en esta industria parecen sumamente interesantes, pero está claro que no es esa la historia que quiere contarnos María Dueñas, ya que sobre esos inicios sólo va a plasmar en la novela las cuatro pinceladas necesarias para que podamos conocer a este personaje y sus antecedentes, y que serán las que nos van a llevar a la historia de Mauro Larrea que es verdaderamente la que nos quiere contar la autora.

Antes de seguir tengo que decir que me ha parecido tan interesante lo que se intuye en los trazos de esa parte de su vida del protagonista de esta novela, que he echado de menos más profundidad sobre este relato, me hubiese gustado conocer más aunque quizás la novela hubiese ganado demasiadas páginas. Ojalá pueda ser el argumento de otra historia que la autora nos quiera regalar, aunque en el encuentro al que asistimos no parecía que estuviera muy por la labor.

Está claro que lo que María Dueñas nos ha querido contar, en lo que se ha querido centrar, es en esa persona que lo pierde todo después de haberse convertido en un hombre acomodado y respetado en su entorno, en todos los ambientes de la ciudad, y en cómo viniendo desde lo más bajo, es capaz de enfrentarse a esa situación, y en que a pesar de que ya no es precisamente joven, no se rinde y pone todo su empeño no sólo en salir en la situación económica en la que se encuentra, sino en conseguir el dinero necesario para volver a ocupar el estatus conseguido y poner en marcha su sueño de reabrir la mina en la que casi perdió la vida.

La Templanza está dividida en tres partes, cada una de las cuales corresponde a uno de los escenarios por los que, junto a Mauro Larrea, transitaremos.

La primera parte transcurre en Méjico, de donde Mauro Larrea tendrá que salir en busca de mejores oportunidades dejando allí lo poco que le queda, a su hija, el futuro de su hijo y a Elías Andrede, su gran amigo y apoderado. Un Méjico del que María Dueñas nos dibuja con gran habilidad la situación política, social y económica que vive en esa época.

La segunda parte nos sitúa en una próspera Cuba, todavía dependiente de la corona española donde se pueden encontrar muchas oportunidades de negocio y gran prosperidad gracias a los beneficios derivados del cultivo del azúcar. Mauro Larrea recalará en La Habana y aquí seremos espectadores de la animada vida de una ciudad tumultuosa, rica, ostentosa y absolutamente falta de prejuicios, y en la que todavía existe la esclavitud.

La tercera parte y la más extensa, tiene lugar en Jerez, donde llega el protagonista tras ganar unas propiedades en una partida de billar. Aquí María Dueñas nos va a acercar a un Jerez en pleno esplendor al que ha llegado gracias al negocio del  vino y a las exportaciones que de este producto se llevan a cabo, sobre todo hacia Gran Bretaña, donde son tan apreciados.

Es palpable la gran labor de documentación que María Dueñas ha llevado a cabo para la recreación de estos ambientes, ya que sin abrumar, aporta mil y un detalles de como era la vida en cada uno de estos escenarios en aquella época.

También es apreciable el esfuerzo que hace la autora para poner en boca de los personajes, sin abusar de ello, la particular forma de hablar y el acento en el lenguaje que les hace reconocibles.

En cuanto a los personajes que ha creado María Dueñas me han gustado mucho, los he encontrado muy interesantes. Están perfectamente dibujados y en ellos se observa la evolución que van teniendo a lo largo de la historia. Todos los personajes, tanto los principales como los secundarios, están dibujados con esmero. Muchos de ellos son personajes que tienen muchas aristas, complejos, con sus luces y sus sombras, en cuyas reacciones se puede encontrar una justificación y hay más trasfondo del que a simple vista pueda parecer. En definitiva son personajes que llegan y se quedan con nosotros.

Después del tiempo transcurrido desde que leí El tiempo entre costuras ha sido una delicia volverme a encontrar con la maravillosa forma de escribir de María Dueñas, en la que el ritmo pausado no ha sido óbice para que disfrutara de esta novela, de su prosa cuidada por la que ha sido un placer transitar, de una historia perfectamente tejida, de su ambientación, de sus personajes y, en definitiva, de su gran calidad literaria.

Quizás si hubiese de ponerle un pero es que, a mi modo de ver, le cuesta arrancar a la historia, pero es cierto que una vez que me metí en la historia estaba deseando seguir leyendo, disfrutando de la lectura que tenía entre las manos, deleitándome con la forma de escribir de María Dueñas.

Como veréis de todo lo escrito anteriormente, La Templanza me ha gustado, he disfrutado y desde luego es una lectura que recomiendo.



FICHA DE LA NOVELA

FRAGMENTO

PAGINA DE LA NOVELA



sábado, 18 de julio de 2015

INICIATIVAS EL ÚLTIMO ANASAZI



Hoy venimos para poner nuestro granito de arena una nueva iniciativa.

Un escritor llamado José Vicente Alfaro, se puso en contacto con nosotras hace unos días para promover la publicación de su nueva novela "El último anasazi" y además contarnos que ha organizado un sorteo a través del blog acurrucada entre letras en el que os animamos a participar.

Además, nuestra amiga Laky de Libros que hay que leer, también se ha embarcado en una nueva lectura conjunta del libro y en la que solo por participar ya hay un regalo seguro por lo que os animamos a que os paséis por ahí y os apuntéis: http://librosquehayqueleer-laky.blogspot.com.es/2015/07/lectura-conjunta-de-el-ultimo-anazasi.html




Y sin más... pasad un buen fin de semana cargado de libros y de calor!!

martes, 14 de julio de 2015

MÚSICA PARA FEOS - Lorenzo Silva




Hay libros a los que uno no se puede y no se debe resistir, y autores a los que tampoco, así que en cuanto vi que una nueva novela de Lorenzo Silva salía a mercado no dudé ni un minuto en que me tenía que hacer con ella.

Además se trataba de una novela que nada tenía que ver con la saga de Chamorro y Bevilacqua, razón de más para insistir en el intento.

EL AUTOR


Lorenzo Silva (Madrid, 1966) ha escrito, entre otras, las novelas La flaqueza del bolchevique (finalista del Premio Nadal 1997), Noviembre sin violetas, La sustancia interior, El urinario, El ángel oculto, El nombre de los nuestros, Carta blanca (Premio Primavera 2004), Niños feroces y la Trilogía de Getafe, compuesta por Algún día, cuando pueda llevarte a Varsovia, El cazador del desierto y La lluvia de París. Es autor del libro de relatos El déspota adolescente y del libro de viajes Del Rif al Yebala. Viaje al sueño y la pesadilla de Marruecos

En 2006 publicó junto a Luis Miguel Francisco Y al final, la guerra, un libro-reportaje sobre la intervención de las tropas españolas en Irak, en 2008 un ensayo sobre El Derecho en la obra de Kafka y en 2010 Sereno en el peligro. La aventura histórica de la Guardia Civil (Premio Algaba de Ensayo). Además, es autor de la serie policíaca protagonizada por los investigadores Bevilacqua y Chamorro, iniciada con El lejano país de los estanques (Premio Ojo Crítico 1998) y a la que siguieron El alquimista impaciente (Premio Nadal 2000), La niebla y la doncella, Nadie vale más que otro, La reina sin espejo,  La estrategia del agua, La marca del meridiano y Cuerpos extraños.

ARGUMENTO


Mónica y Ramón se conocen por azar, en un local nocturno, en el que ninguno de los dos pinta gran cosa. A veces, las historias comienzan así. Mónica y Ramón no han tenido mucha suerte en la vida, ni les quedan demasiadas esperanzas de tenerla alguna vez. Mónica es una periodista al borde de los treinta que subsiste con un subempleo que detesta. Ramón, mediados los cuarenta, se obstina en ser un misterio: no desvela a qué se dedica. Podrían no haberse vuelto a ver nunca, pero una semana después se reencuentran y la cosa ya no tiene remedio: la música que se les negaba empieza a sonar. Tiempo después, Mónica lo recuerda. En sus propias palabras: “Lo único limpio y hermoso que de veras he tenido”.

MIS IMPRESIONES


Mónica no está pasando su mejor momento personal, profesional, ni anímico, y no es capaz de saber el motivo por el que se ha dejado arrastrar por la descerebrada de Alba para salir esa noche. Lo que Mónica ni siquiera intuye es que precisamente esa noche va a pasar algo que hará que ya nunca nada vuelva a ser lo mismo.

Vamos a conocer a Mónica antes que a Ramón, no en vano va a ser ella quien tome la que toma la palabra en Música para feos y nos contará la historia. 

A Ramón lo vamos conociendo casi al mismo tiempo que lo hace Mónica. Poco a poco iremos descubriendo a ese hombre que se rige por su código personal, honesto, con principios y que en la noche en que se conocen y acompaña a Mónica a su casa, dado que esta no va en las menores condiciones, declina su ofrecimiento de que suba a su casa, pero le da su teléfono por si quiere llamarle cuando se encuentre mejor y quedar otro día con él.

Mónica y Ramón sustentan toda la novela, siendo el resto de los personajes simples comparsas en la historia que Lorenzo Silva nos relata.

Música para feos es una historia de amor, pero no una historia de amor al uso, sino la de dos personas con miedo a enamorarse, con miedo a equivocarse otra vez, que descubren que se sienten bien cuando están juntos, y entre las que se va tejiendo una relación a la que ninguno de los dos sospechaba pudieran llegar.

Nos vamos a encontrar con una novela llena de sentimientos, de sensaciones, de reflexiones, a la que acompaña una banda sonora elegida con mimo por los protagonistas y que tan bien refleja los momentos que viven, unas canciones que hablan por ellos y de ellos, y que en algunos casos dicen lo que ellos no quieren o no se atreven a decir, a plasmar en palabra, a pronunciar, o quizás es que las palabras que pudieran decir no son capaces de transmitir como lo hace la música.

Hay lecturas que se devoran y otras que se paladean y Música para feos es una de estas últimas, es de las que quieres disfrutar despacio, entretenerte y perderte en ella, apreciar todos sus matices, reflexionar sobre lo que lees, y escuchar las canciones que los protagonistas se "sugieren" y descubrir en ellas lo que pretenden decirse.

No quiero hablar más sobre la novela ni sobre los temas que descubriremos en ella y nos llevarán a más de un tipo de reflexión, porque creo que, aunque alguno se intuye antes de que se muestre, es bueno para el lector ir descubriéndolos paso a paso y  que cada uno vaya llegando a su tiempo.

Me ha gustado mucho esta nueva novela de Lorenzo Silva alejada de sus habituales novelas policíacas (de las cuales siempre deseo una nueva entrega), en la que demuestra que con un lenguaje sencillo, claro y directo, que es un placer leer, se puede escribir una novela con profundidad y que lleve a la reflexión sobre temas difíciles, espinosos a veces, sin que al lector le requiera un gran esfuerzo su lectura y entreteniendo a la vez.



FICHA DEL LIBRO

PRIMER CAPÍTULO


BANDA SONORA DE LA NOVELA (SPOTIFY)

sábado, 11 de julio de 2015

PRESENTACIÓN DEL PREMIO DE NOVELA FERNANDO LARA 2015 - EL ULTIMO PARAISO


El martes 23 de junio, gracias a la invitación que nos hizo Planeta, pudimos asistir a la Presentación del Premio de Novela Fernando Lara, que tuvo lugar en el Hotel Villamagna de Madrid. Este premio se otorga por Fundación José Manuel Lara en la colaboración de la Fundación AXA.

En primer lugar tomaron la palabra los representantes de la Fundación José Manuel Lara y de la Fundación AXA.

Se recordó que este premio ha sido otorgado a algunos de los autores más importantes de este país, siendo los primeros en recibirlo dos autores que ya no están entre nosotros Terenci Moix y Paco Umbral.

También se hizo alusión a que en esta edición la decisión de otorgar este premio a Antonio Garrido había sido prácticamente unánime.

Enseguida tomó la palabra Lorenzo Silva que fue el encargado de presentar la novela y charlar con el autor, quien en primer lugar agradeció en nombre de Antonio Garrido y en el suyo propio, el trabajo y la apuesta que la Fundación José Manuel Lara, la Fundación AXA y Editorial Planeta por algo que para los que escriben, que realizan un trabajo tan solitario y que nunca se sabe si va a llegar a buen puerto es realmente importante, disponer de oportunidades para dar a conocer ese trabajo a los lectores que es a los que va dirigido su trabajo.

Asimismo dio las gracias por poder acompañar a Antonio Garrido en esta presentación, porque cuando uno lee esta novela se da cuenta de que detrás hay pasión, sacrificio y profesionalidad, que el lector agradece.

Aludió a los 3 años de trabajo que tiene tras de sí esta novela, lo que pone de manifiesto que no es un empeño casual, sino que hay un propósito y un esfuerzo sostenido. También comentó que una de las bazas de esta novela es el momento en el que está situada, uno de los peores momentos críticos de la humanidad, los años 30 y 40 del siglo pasado y en concreto en un escenario muy significativo para ubicar la historia que el autor quiere transmitirnos.

Tras dar las gracias a la Fundación José Manuel Lara, la Fundación Axa, Planeta, Lorenzo Silva y a todos los que estábamos allí por la presentación del libro que tantas satisfacciones le está dando.

Lo primero que Antonio Garrido quiso comentarnos es por qué estaba allí. 

Nos contó que con 8 o 10 años nadie le quería en su equipo de fútbol, pero, en cambio, tuvo la fortuna de que sus padres le contaran cuentos, le dejaran libros y lo que no encontró en el fútbol lo encontró en esas aventuras que le hicieron viajar y vivir otras vidas, y entonces quiso escribir. Ganó un concurso de redacción, y le regalaron un enorme mercedes verde de juguete, y pensó que cuando fuera mayor quería un coche como ese y decidió hacerse ingeniero.

Pero cuando se tiene un sueño hay que perseguirlo y el tenía el sueño de escribir dentro. Cuando tuvo un accidente que le tuvo 6 meses postrado, tuvo la oportunidad de terminar su primera novela y, en tono de humor, nos comentó que, aunque al principio los que estaban a su alrededor no se tomaban muy en serio eso de que quería ser escritor, ahora que sus novelas son un éxito casi no puede aparecer por su pueblo debido a que se han convertido en sus mayores fans, ya que su padre va persiguiendo a todos los vecinos con un cargamento de recortes.

A través de las preguntas de Lorenzo Silva supimos que para él no se trata tanto de contar una historia auténtica como de contar una auténtica historia, de que los personajes conmuevan y los personajes lleven, ya que son los personajes los que contaminan con sus pasiones, con sus ilusiones te llevan de la mano, los que te convencen de que merece la pena preocuparse por ellos, por lo que la documentación, por muy exhaustiva que sea, no debe pasar de ser un mero decorado y barniz, porque lo importante es lo que les pasa a las personas y donde está la magia de la historia.

En cuanto a la influencia que pueden haber tenido todas esas imágenes que ha podido tener en la retina sobre unos escenarios tan conocidos por las novelas, las películas y en los que si has estado te pueden provocar tantas sensaciones, Antonio Garrido comentó que siempre te influye, porque aunque no se dé exactamente la misma situación siempre hay fotografías que muestran momentos especiales de las personas que son las que dejan una impronta grande y, después, son esas sensaciones las que el escritor quiere transmitir para que el lector las sienta como suyas, y él es partidario de que el escritor las imagine para que el lector sea el que las viva.

Respecto a porqué escogió esta historia habiendo en el tiempo y en el espacio historias más cercanas, Antonio Garrido comentó que cuando se enfrenta a la página en blanco y a unos plazos el autor tiene que contar algo, pero en realidad no se trata de contar lo primero que se te ocurre porque es sorprendente, tienes que encontrar algo que contar y de esa forma llegar al corazón de la gente, y en este caso sí había algo que contar, una historia desconocida y a la vez próxima ya que muchos nos hemos visto de una manera u otra afectados por ella recientemente y es ese paralelismo entre la gran crisis que se vivió en USA en los años 20, entre lo que sufrió esa gente y lo que luchó por sobrevivir y la que hemos vivido recientemente en nuestra sociedad ya que todos hemos tenido personas cerca que lo han pasado mal y todos hemos intentado ayudar. Una situación en la que los poderosos se han aprovechado en su beneficio y han pagado los de siempre, la gente más débil. Eso era lo que quería contar para que aprendamos que tenemos que velar por nosotros mismos.

Hablando de como surgió la historia nos explicó que el había tenido "dos abuelas paternas" ya que cuando su abuela se quedó viuda muy joven, su hermana gemela se fue a vivir con ella para ayudarla a criar a sus hijos. Su tía abuela le quería muchísimo, era su ojito derecho y cuando le preguntó que porqué no se había casado le dijo, muy triste, que había conocido un chico que había estado en Rusia y le había contado historias asombrosas de cuando llegó a Rusia y se encontró un país donde las mujeres dirigían empresas, hospitales, conducían camiones, pilotaban aviones; un lugar que cuando estaban enfermos les suministraban medicinas y si enfermaban cuando estaban trabajando les seguían pagando. Pero sólo fue maravilloso una parte del tiempo, ya que hubo un momento en que los que allí llegaron empezaron a desaparecer a manos de la policía secreta.

En algún momento se acordó de aquel novio de su tía abuela que descubrió tantas cosas maravillosas y eso fue lo que quería contar.

Cuando Lorenzo Silva le preguntó acerca del duro retrato que Antonio Garrido hace de los guardianes de la utopía, dijo que el problema es que a veces se otorga ese papel a los dirigentes cuando nosotros debemos ser los guardianes, debemos soñar con la utopía y no a esos personajes que se apropian de los sueños de los demás, que una vez que tienen el poder y la inmunidad que este les proporciona oprimen a los demás.

En cuanto a la historias de amor que hay en la novela Antonio Garrido dijo que el piensa que el amor prevalece siempre en la vida, que el amor es lo más importante y lo que nos hace personas, lo que saca lo mejor de nosotros mismos. Por eso en su novela además de la parte importante de suspense que hace que te enganches a sus páginas, hay otro que es el sentimental que al final se apodera de la novela que hace que el personaje se dé cuenta de cuales son sus debilidades y como lo que le deslumbraba puede estar vacío, mientras que por otro lado descubrirá el verdadero amor y como este puede cambiar a las personas.

Después de dar las gracias nos invitaron a unirnos al cóctel que se iba a dar en los jardines y que tuvo que trasladarse a un salón debido a inclemencias climatológicas, y el autor, amablemente, dedicó ejemplares de su novela a todo aquél que se acercó.

Gracias a Planeta por invitarnos a estos encuentros en los que tanto disfrutamos.






jueves, 9 de julio de 2015

LA PLAYA DE LOS AHOGADOS - Domingo Villar




Cuando estuvimos en la Fería del Libro de Madrid 2015 tuvimos la suerte de que Domingo Villar nos firmara sus dos novelas y cuando le preguntamos por la tercera nos comentó que posiblemente el año que viene viera la luz, y con un poco de suerte en los primeros meses.

Hablando un poco más salió el tema de la película basada en su novela La playa de los ahogados, que posiblemente veamos en la pantalla este otoño y el encuentro titulado "Literatura y cine: adaptación de La playa de los ahogados", que iba a tener lugar a última hora de la tarde.

Teníamos previsto asistir, pero cuando llegó la hora estábamos en la otra punta de la Feria y cuando quisimos llegar el encuentro había acabado.

La novela me gustó mucho y espero que la película me guste en igual medida.

EL AUTOR

Domingo Villar (Vigo, 1971), escritor gallego afincado en Madrid, inauguró su exitosa serie protagonizada por el inspector Leo Caldas con su primera novela titulada Ojos de agua. La segunda, La playa de los ahogados, ha supuesto su consagración en el panorama internacional de la novela negra, obteniendo excelentes críticas y ventas, así como numerosas traducciones a los idiomas más importantes. Con ambas novelas ha cosechado un gran número de premios entre los que cabe destacar el Novelpol en dos ocasiones, el Antón Losada Diéguez, el Premio Sintagma, el Premio Brigada 21, el Frei Martín Sarmiento, Libro del año de la Federación de Libreros de Galicia entre otros muchos, y ha sido finalista de los Crime Thriller Awards y Dagger International en Reino Unido, del premio Le Point du Polar Européen en Francia y del premio de la Academia Sueca de Novela Negra.

ARGUMENTO

"Una mañana, el cadáver de un marinero es arrastrado por la marea hasta la orilla de una playa gallega. Si no tuviese las manos atadas, Justo Castelo sería otro de los hijos del mar que encontró su tumba entre las aguas mientras faenaba. Sin testigos ni rastro de la embarcación del fallecido, el lacónico inspector Leo Caldas se sumerge en el ambiente marinero del pueblo, tratando de esclarecer el crimen entre hombres y mujeres que se resisten a desvelar sus sospechas y que, cuando se deciden a hablar, apuntan en una dirección demasiado insólita. Un asunto brumoso para Caldas, que atraviesa días difíciles: el único hermano de su padre está gravemente enfermo y su colaboración radiofónica en Onda Vigo se está volviendo insoportable. Tampoco facilita las cosas el carácter impulsivo de Rafael Estévez, su ayudante aragonés, que no acaba de adaptarse a la forma de ser del inspector".

MIS IMPRESIONES


Ya dije en mi opinión sobre Ojos de Agua que me había sabido a poco, a muy poco, y que me parecía más bien como una toma de contacto con el lector, que el autor estaba tanteando el terreno, y ahora que he leído La Playa de los Ahogados estoy segura de ello.

Parecía que en Ojos de Agua, Domingo Villar, nos daba pocas pistas de la vida de los investigadores Caldas y Estévez, con el fin de dejarnos con ganas y que nos los iba a desvelar en su próxima novela, pero nos encontramos con que en ésta, aunque nos da a conocer algún detalle más sobre sus vidas, tampoco lo desvela todo, ya que aunque revela más detalles de la relación de Caldas con su padre, de cuándo y cómo se quedó sin madre, y como fue, más o menos, la vida de ambos desde entonces, seguiremos sin saber, por ejemplo, el por qué de la ruptura con su pareja. Y en cuanto a Estévez, tampoco nos aclarará mucho más de la vida del Aragonés, salvo que en ella parece que ha surgido alguien especial.

Pero aunque sigamos sin saber excesivamente de ellos (en esta novela nos cuenta algo más de la vida personal de Leo Caldas en el momento en que suceden los hechos, pero nada que ponga todas las cartas sobre la mesa), Domingo Villar sigue haciendo un relato cuidadoso de lo esencial: su personalidad; ya que bajo esos estereotipos de gallego (Leo Caldas, entre otros) y aragonés (Rafael Estévez), que tan bien plasma, y maneja de tal forma que en más de una ocasión nos provocarán la sonrisa, también vamos a encontrar otras cualidades en ellos, como esa capacidad de apreciar y disfrutar un paisaje de Rafael Estévez, que tanto puede chocar en un hombre al que es difícil controlar el uso de la fuerza (y que sorprende a Leo Caldas), o ese afán de Leo Caldas de querer conocer los motivos que pueden llevar a una persona a realizar ciertos actos, por encima de querer castigar a quien los ha llevado a cabo.

Es una delicia pasearse por las páginas de esta novela y que parezca que conoces y te has deambulado por paisajes y parajes en los que nunca has estado, y es que Domingo Villar tiene la virtud de describir las escenas y los paisajes de una forma muy visual. No hace grandisimas descripciones, al revés lo hace de forma sencilla, pero lo que cuenta lo hace de tal manera que consigue que esas imágenes aparezcan en tu mente con total nitidez. Además te deja con ganas de indagar sobre esos lugares y ver con tus propios ojos de si son igual a como te los imaginabas.

Pero no acaba ahí la “promoción” que Domingo Villar hace en sus libros de Galicia, sino que también tiene su importancia la que hace de la gastronomía. Y es que Leo Caldas no es que sea un gran comilón, pero le gusta disfrutar de lo que la cocina gallega le ofrece, y de paso a nosotros se nos hará la boca agua imaginándonos los percebes, la sopa con almejas, las zamburiñas o el pulpo, entre otros, que se dispone a comer en algunos momentos, o esa mención especial a la lechuga gallega a la que tanto se ha aficionado Estévez.

Con todos estos mimbres y otros, como el sentido del humor que nos puede parecer tan alejado en este tipo de novelas, Domingo Villar consigue llevar adelante una trama bien tejida, bien urdida, que no deja nada al azar, ningún cabo suelto, que consigue sorprendernos una y otra vez, y, cuando parece que todo está a punto de concluir, da otra vuelta de tuerca para tirar de otro hilo que nos lleve a otra situación.

Al igual que en Ojos de Agua, Domingo Villar comienza cada capítulo con una palabra y sus definiciones según el diccionario, palabra que nos encontraremos después en algún punto del capítulo por ella encabezado, y dado que ha utilizado este esquema en sus dos novelas publicadas, me lleva a pensar que posiblemente lo volvamos a encontrar posteriores entregas protagonizadas por estos dos policías, como si de una seña de indentidad se tratase.

Con una prosa sencilla, unos capítulos nada extensos, una cantidad de diálogos en la proporción justa, y una historia y una trama que engancha desde el primer momento, nos encontramos con una novela que es un verdadero placer leer.

No hace falta ser un lince para darse cuenta que me ha gustado y mucho, la novela que he tenido en mis manos y que sin lugar a dudas recomiendo su lectura, porque además de entretenernos, nos hará disfrutar de una lectura de calidad.



FICHA DE LA NOVELA





lunes, 6 de julio de 2015

EL MAL CAMINO - Mikel Santiago


Cuando empecé a oir hablar de la nueva novela de Mikel Santiago y después del buen sabor de boca que me había dejado La ultima noche de Tremore Beach, se me encendieron todas las alertas. 

Al ver que 250 privilegiados iban a recibir una edición no venal de la novela y tener la suerte de poder leer antes de su publicación la novela, nos pusimos "verdes" de envidia. Lo que no sabíamos, en ese momento, era que íbamos a estar entre esos afortunados.

Desde aquí tenemos que dar las gracias a Ediciones B y a Carmen Romero, esta deferencia que tuvieron con nuestro blog, así como la invitación a la presentación tan especial que se hizo de esta novela.

EL AUTOR


Mikel Santiago nació en un pueblo marinero de Vizcaya en 1975. El piano de su hermana, que siempre resonaba por la casa, despertó en él un apetito muy temprano por la música. De sus primeras lecturas recuerda las obras de Sherlock Holmes, Los Cinco y Edgar Alan Poe.

Ha vivido en Irlanda, de donde sacó las ideas para escribir su primera novela, y actualmente reside en Ámsterdam, donde trabaja en el mundo del software. Cuando no está entre ordenadores, se dedica a escribir y a tocar la guitarra con su banda de blues-rock.

La última noche en Tremore Beach, su debut literario, se convirtió en un fenómeno antes de su publicación y ha hecho que se le compare con maestros como Stephen King, Jöel Dicker o John Connolly.

ARGUMENTO

"En una carretera rural del sur de Francia, un hombre surge de la oscuridad y desencadena una serie de extraños acontecimientos, convirtiendo en una pesadilla las vidas del escritor Bert Amandale y su amigo Chucks Basil, una estrella de rock en horas bajas.

Santiago se sirve de un escenario idílico e inquietante, en el corazón de la Provenza, para atraparnos en una historia que se lee compulsivamente y en la que late, de fondo, el destino de unos personajes marcados por sus errores".

MIS IMPRESIONES

¿Qué pasaría si tu mejor amigo te contará que ha atropellado a alguien que ha surgido de la nada, en una noche cerrada? ¿y si además no existe ni víctima ni rastro de ese accidente? ¿y si, por si fuera poco, este amigo ya ha tenido algún que otro problema mental, ocasionado por el consumo de  alcohol y drogas? ¿Estarías dispuesto a creerle sin más?

Sobre esta premisa Mikel Santiago construye una genial novela en la que el misterio, el suspense, la intriga y la adicción a la lectura están aseguradas.

Como ya sucediera en La última noche en Tremore Beach la ambientación que crea Mikel Santiago juega una de las bazas más importantes de El mal camino, que junto con la continua duda que se crea sobre la veracidad o no de los hechos, de que se trate de paranoias de quienes los viven, convierten la novela en un thiller emocionante y fascinante. 

La novela está narrada en primera persona, por lo que pensaremos, sentiremos, viviremos a través de Bert, y por lo tanto toda la historia la viviremos a través de sus ojos y sus pensamientos, conociéndola solamente desde su perspectiva, como él la siente y la vive, consiguiendo, de esta manera, que desde las primeras páginas nos impliquemos en la historia y tomemos partido.

Mikel Santiago es hábil y con su forma de escribir logra manipularnos, ya que al conocer al resto de los personajes desde la percepción que el protagonista tiene de ellos, hace que la idea que nos montamos sobre los mismos sea la suya, la que el autor quiere transmitir al lector, dirigiéndonos así a través del personaje, y sin que nos demos cuenta, hacia donde él quiere.

Como el mismo Bert, dudamos de los que están a su alrededor, de lo que cuentan, de lo que esconden o parecen esconder y hasta de él mismo cuando en algún momento duda de si lo que le pasa es real o sólo un mal sueño.

Primero es Bert el pone en tela de juicio la historia que le cuenta su amigo Chucks (o hermano si no fuese porque no les une ningún lazo familiar), y que no puede demostrar de ninguna forma. Pese a tratarse de su mejor amigo, de alguien que conoce desde siempre, le cuesta no dudar de que lo que le narra sea verdad. Algo que después sentirá en sus propias carnes cuando sea él el que trate de convencer a sus seres más cercanos y más queridos de lo que está viviendo, de sus temores, de lo que cree se pueda ir convirtiendo en certeza.

No podremos dejar de preguntarnos. Si vivieramos algo así, ¿Sería fácil que nos creyeran? o ¿Qué tendría que pasar para que los otros pensaran que lo sucedido no es fruto de nuestra imaginación?

Y esta sensación sólo se puede transmitir como Mikel Santiago lo ha hecho, gracias a unos personajes como los que han salido de su pluma.

Mikel Santiago, como ya sucediera en La última noche de Tremore Beach, crea una ambientación en la que el suspense, el misterio, la duda, son parte fundamental de la novela, y calan de tal manera en el lector que las hace suyas. Logra crear una tensión desde el inicio que no decae en toda la novela, con un ritmo narrativo que no flojea en ningún momento, al contrario, va en aumento.

El autor consigue que un paisaje idílico y tranquilo como debería ser Saint Remy, en La Provenza, al que Bert se ha trasladado a escribir y ver si puede solucionar definitivamente sus problemas conyugales, a la vez que aleja a su hija de los malos ambientes que frecuentaba últimamente en Londres, se convierta también en un lugar opresivo, un pequeño pueblo donde todos se conocen y por ese mismo motivo parecen estar siempre bajo el objetivo de los demás, donde todo se sabe, donde o perteneces "al grupo" o no eres nadie y además te miran raro.

Sin extenderse en explicaciones, en detalles, sin ser excesivamente descriptivo, sino con una prosa sencilla y directa lo mismo hace de un campo de canolas el lugar más maravilloso en el que puedes encontrarte que ese sitio en el que nunca quisieras haber estado. Es increíble como pasan a ser perturbadores situaciones, lugares o momentos que en principio no lo eran, como logra crear esa atmósfera, esa tensión y la traslada al lector.

En conclusión, si estás buscando una lectura ágil, que te atrape, de esas que no quieres dejar de leer, en la que el misterio y la tensión están aseguradas, en la que el autor nos lleva por donde quiere, nos engaña, nos despista, introduce algunos giros inesperados, pero al final no le hace falta sacarse ningún truco de la manga para conseguir un desenlace creíble en el que todo quede atado y bien atado. No lo dudes, esta es tu novela.